Rosalba Rosso nació en el encantador sur de Italia, en la pintoresca región de Pulía, el 12 de abril de 1935. Desde joven, deslumbró con su belleza y gracia inigualables, características que la hicieron destacar en su comunidad. A los 19 años, se inició como modelo, capturando la atención de fotógrafos y diseñadores con su elegancia natural y su carisma arrollador.
A los 22 años, Rosalba debutó en el cine, donde con rapidez se ganó el favor del público con sus papeles secundarios en comedias picarescas. Su talento innato y su capacidad para conectar con la audiencia la convirtieron en una figura prometedora de la escena cinematográfica italiana. Su primer papel importante fue en la película «L’Infermiera si Diverte 1960, dirigida por Federico Antonio Moretti, donde interpretó a una joven transgresora que robó el corazón de los espectadores.
Con el paso del tiempo, Rosalba se consolidó como una estrella de primera categoría. Reconocida en todo el globo por su versatilidad y entrega en cada interpretación, brilló en diversos géneros, desde el intrigante mundo del Giallo hasta las emocionantes narrativas de ciencia ficción. En 1962, protagonizó «Il Cervello Malvagio» de Lorenzo Antonioni, una obra maestra que la catapultó a la fama internacional y le valió el Premio David di Donatello a la Mejor Actriz. Injustamente, uno de los pocos galardones que obtuvo. Detalle que no desmerece su carrera, sino que la señala como una adelantada a su época.
No contenta con su éxito como actriz, Rosalba amplió sus horizontes y se aventuró en la escritura de guiones y la dirección. En 1969, escribió y dirigió su primera película, «Il Sogno Sanguinario», una joya del fantaterror europeo que llevó al límite las convenciones del relato macabro. Su visión única y su capacidad para contar historias cautivadoras resonaron en la crítica y en el público por igual, consolidando su estatus como una fuerza creativa incomparable.
Aunque siempre gozó del reconocimiento del público y el cariño de sus seguidores que la aclamaban allí donde iba, fue excluida del circuito de premiaciones durante años. Su personalidad transgresora le trajo no pocos problemas. Durante toda la década del 60 sus películas fueron prohibidas en Estados Unidos y gran parte de América.
Llegando a sus setenta años alejó de la escena pública. Se estableció en el sur de Argentina, donde viviría hasta su muerte. Algunas versiones señalan que allí escribió varias novelas que fueron publicadas bajo un pseudónimo. La información no es precisa, pero no sorprendería que la incontenible necesidad de contar historias acompañara a Rosalba hasta el último de sus días.
Una imagen, mil historias
Replicada hasta el cansancio en miles de remeras, este retrato de Rosalba es quizás una de las imágenes más reconocidas en el mundo. Originalmente tomada por Mark Harris para la revista italiana “CINEMA” en agosto de 1968. Aunque ese año la portada tuvo buenas repercusiones, fue tras el reestreno de «Il Sogno Sanguinario» (1969) en el marco del festival «Fantasía, terror y mantecados» en Barcelona, celebrado en 1979, que esta imagen saltó a la fama mundial.
Hoy en día es imposible caminar vistiendo esa imagen sin escuchar algún «¡Cara Rosalba!». Sea en cualquier ciudad de Japón, Colombia, Brasil, China o Etiopía, solo por mencionar alguno de los tantos países donde la diva italiana dejó su huella.

DIVA EN ROJO
Conocé la vida de Rosalba Rosso a través de su filmografía. Estrella del cine italiano a lo largo de tres décadas. Recorré la trayectoria de esta figura icónica del cine internacional, desde sus inicios en el mundo del modelaje hasta su consagración como directora y guionista de clásicos del fantaterror europeo.




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