
En las calles soleadas y algo desordenadas de Palermo, una joven enfermera idealista llega desde el sur profundo para trabajar en la mansión de un rico hombre de negocios local: Nino «El León» Marchese. Interpretada con gracia por Rosalba Rosso, quien en esta película debutó como protagonista absoluta, Angela Maresca no solo es una profesional dedicada, sino también una mujer curiosa, valiente… y terriblemente tentadora.
Poco sabe Angela cuando cruza el umbral de la casa Marchese que no se encuentra ante un paciente cualquiera. Tras la fachada de anciano respetable, Nino Marchese, se oculta legendario ladrón de joyas.
Lo que parece ser un trabajo temporal se convierte en una misión inesperada cuando Angela es contactada por un joven policía. Este le revela que Nino ocultar en la mansión el diamante más grande del mundo conocido como «El higo de hielo». Ella, entonces, decide ayudar a la justicia valiéndose del acceso que su trabajo como enfermera le da a la intimidad de la familia Marchese.
Entre intrigas familiares y secretos guardados bajo llave, la comedia se vuelve picaresca y atrevida: baños improvisados en la biblioteca, escapadas nocturnas disfrazadas de chequeos médicos, y encuentros cercanos donde la ropa queda fuera de lugar… y la tensión sube hasta niveles insospechados.
Luca Marchese (Matteo Ferrara), el hijo de Nino, sospecha de la enfermera desde el primer momento. Joven, atractivo, pero de pocas luces, hace lo que puede para descubrir las verdaderas intenciones de Angela.
Rosalba Rosso brilla en cada plano con una presencia encantadora, inteligente y profundamente humana. Desde el primer minuto hasta el último, su personaje domina la pantalla con una mezcla de dulzura y temple que anuncia el nacimiento de una gran estrella del cine italiano.
Vittorio Salieri, leyenda del teatro italiano y actor histórico del cine mudo, dio vida a Nino Marchese en lo que sería su última aparición en pantalla. Falleció poco después del estreno de la película.
Matteo Ferrara, entonces prometedor actor de veintiséis años, interpretó al hijo ambicioso Luca con tal intensidad que fue señalado como uno de los villanos más carismáticos de ese año.
La música fue compuesta por Enzo Petrolini, con un tema central que se convirtió rápidamente en éxito popular.
L’Infermiera si Diverte (1960) es una comedia picaresca cargada de enredos, dobles intenciones y momentos audaces que hicieron temblar a la censura de la época. Y sobre todo, es el nacimiento artístico de Rosalba Rosso , destinada a convertirse en una de las figuras femeninas más singulares y transgresoras del séptimo arte

IL CINEMA E LA CITTA’
Supplemento settimanale de Il Corriere Salentino Giovedì 17 novembre 1960
Rosalba Rosso emociona a su pueblo natal: Cassarano se viste de gala para recibir a su estrella del cine la joven actriz visita el histórico Cine Roma, donde su película se proyecta junto a un clásico de Mario Bava
Por Vittorio Lanz
Cassarano (LE) – El pequeño pueblo salentino de Cassarano vivió ayer uno de esos días que quedan grabados en la memoria colectiva. Rosalba Rosso, la joven actriz que irrumpió con fuerza en el panorama cinematográfico italiano gracias a su protagónico en L’Infermiera si Diverte, regresó a su tierra natal para una visita inesperada cargada de emoción.
Rosalba recorrió las calles del pueblo con la naturalidad de una «nacida y criada». Se tomó el tiempo para saludar a los vecinos que se acercaron al verla pasar.
El momento más rutilante tuvo lugar en el Cine Roma, el templo local del séptimo arte, donde desde hace días se proyecta L’Infermiera si Diverte en doble función junto a La maschera del demonio, obra maestra de Mario Bava. Rosalba asistió a la sesión acompañada por familiares y amigos, y aunque intentó pasar desapercibida, fue imposible. Su sola presencia generó ovaciones espontáneas y aplausos prolongados antes incluso de comenzar la película.
Pero el homenaje no terminó allí. Las autoridades municipales organizaron un agasajo en el salón principal del palacio comunal, que rápidamente se llenó de vida, risas y emoción. Niños, vecinos y hasta antiguos profesores se dieron cita para ver de cerca a quien es hoy uno de los nombres más prometedores del cine italiano.
Con apenas 25 años, Rosalba Rosso ya ha demostrado tener el alma de una gran artista y el corazón de una verdadera mujer del sur. Y aquel que la vio ayer en Cassarano, jamás podrá olvidarla.
Maria Antonia L., 42 años, ama de casa: «Fui al Cine Roma tres veces esta semana. ¡No pude evitarlo! Rosalba… bueno, es como si fuera una vecina nuestra que se vistió de estrella sin dejar de ser quien era. Me encantó la película. Es graciosa, atrevida y hasta un poco misteriosa.»
Donato F., 68 años, panadero retirado: «Cuando tenía apenas diez años ya venía por aquí con su hermano mayor. Compraba medio pan cada mañana y me decía ‘un día voy a estar en las películas’.»
Luca M., 15 años, estudiante: «Mis padres no me dejan verla todavía porque dicen que es para mayores. Pero tengo el afiche pegado en mi cuarto. Rosalba parece una reina de otra época. Algún día voy a conocer Roma, y triunfar como ella.»

DIVA EN ROJO
Conocé la vida de Rosalba Rosso a través de su filmografía. Estrella del cine italiano a lo largo de tres décadas. Recorré la trayectoria de esta figura icónica del cine internacional, desde sus inicios en el mundo del modelaje hasta su consagración como directora y guionista de clásicos del fantaterror europeo.




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