Nace una Reina

Regina Barbárica (1965)

Dirección: Antonio Zampa
Protagonistas: Rosalba Rosso, Barbara Bouchet, Giancarlo Giannini
Género: Fantasía épica / Acción mítica
País: Italia

EL NACIMIENTO DE UNA DIOSA DEL CINE DE ACCIÓN

En los años 60, mientras el cine italiano exploraba nuevos territorios entre el mito, el terror y la fantasía, pocos se atrevieron a cruzar la línea, como Antonio Zampa en Regina Barbárica (1965). Una epopeya salvaje, onírica y revolucionaria, encabezada por una actriz que se entregó por completo a su rol de guerrera.

En una tierra maldita donde el sol apenas rasga las nieblas eternas, bajo cielos oscuros y lagos negros, vive un pueblo oprimido por la voluntad retorcida de la Reina Yankama: una hechicera de hielo cuyo corazón no late y cuya voz congela la sangre. Ella comanda hordas de seres demoníacos surgidos de las profundidades acuáticas. Condenados a servirla, los habitantes de la comarca han perdido toda esperanza. Hasta que Inna, huérfana tras la muerte de sus padres a manos de los esbirros reales, decide levantarse para vengarse de la reina y llevar justicia a un país quebrado.

Inna, interpretada por Rosalba Rosso, no habla mucho. Pero cuando lo hace, enciende en el corazón de sus compatriotas una llama casi olvidada.

Lo que sigue es una rebelión cruda, visceral. Inna recluta a los marginados, a los esclavos, a las mujeres marcadas por el látigo. Entre ellos está el general Torran, un militar cansado de la brutalidad de Yankama, interpretado con furia contenida por un joven Giancarlo Giannini, en uno de sus primeros papeles dramáticos.

Pero esta no es una historia de estrategia. Es una historia de cuerpos en combate, de sangre sobre piedra, de gritos que se pierden en el viento. Y en medio de todo, Rosalba Rosso domina cada plano con una presencia física arrolladora.

Olviden los dobles de riesgo. No hubo ninguno. Rosalba realizó personalmente todas las escenas de acción: saltos desde acantilados helados, combates cuerpo a cuerpo contra extras vestidos con trajes de criaturas lacustres y secuencias subacuáticas filmadas en lagos reales a temperaturas glaciales. Las heridas que se ven en pantalla —los cortes en los brazos, el labio partido, la sangre que corre desde su sien— son reales.

Antonio Zampa sorprende aquí con un estilo visual audaz: planos largos sin edición, iluminación natural y escenarios construidos a mano en los Apeninos. La banda sonora, compuesta por el exiliado ruso Dimitri Volkov, mezcla coros femeninos, tambores tribales y sonidos submarinos distorsionados, creando una atmósfera que aún hoy resulta inquietante.

Por su parte, Bárbara Bouchet, aunque tiene pocos minutos en pantalla, es una antagonista imponente. Las escenas que comparte con Rosalba desbordan la pantalla. La pasión descarnada de Rosso y la interpretación contenida, pero milimétrica, de Bouchet hacen un contrapunto perfecto.

Regina Barbárica, adelantada a su tiempo, tuvo un éxito moderado. Pero con los años ha resurgido como una película de culto para los amantes de las historias de espada y brujería.


En esta foto podemos ver a Rosalba Rosso en el estreno de Regina Barbárica. Aunque habían pasado seis meses desde el final del rodaje, aún se pueden ver en sus brazos las marcas que le dejó su interpretación de Inna.
Luego del estreno en Roma, rodeada por las grandes figuras de la prensa y el cine italiano, Rosalba viajó al sur. Como se haría costumbre, la actriz estuvo presente cuando la película se estrenó en su tierra natal.


DIVA EN ROJO

Conocé la vida de Rosalba Rosso a través de su filmografía. Estrella del cine italiano a lo largo de tres décadas. Recorré la trayectoria de esta figura icónica del cine internacional, desde sus inicios en el mundo del modelaje hasta su consagración como directora y guionista de clásicos del fantaterror europeo.

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