Fotos con Vitto

Il Sogno Sanguinario (1968)

Es bien conocida la irrupción de Rosalba Rosso como directora en 1968 con Il Sogno Sanguinario: una obra radical, inquietante y una idea tan fuerte que estremeció al cine italiano. Fue su ópera prima como guionista y directora. Pero también fue, según muchos historiadores del cine, el nacimiento de una nueva forma de autoría femenina en Europa.

Lo menos conocido, y mucho más oscuro, es el precio que tuvo que pagar para llegar hasta allí.

Nacida en Cassarano, Puglia, en el sur más pobre de Italia, Rosalba llegó a Roma a sus veinte años sin contactos, sin dinero, sin familia en la industria. Comenzó como figurante en comedias picarescas, donde su mirada juguetona, su gestualidad precisa y una presencia magnética llamaron la atención de directores y ejecutivos. En títulos como L’Infermiera si Diverte (1960) o Matrimonio all’Italiana… Ma Non Troppo (1960), demostró que no era solo una cara bonita, sino una actriz con instinto feroz.

A lo largo de los años la diva fue objeto de numerosas controversias. Se la persiguió por comunista, se cuestionó su moral, fue prohibida durante años en Estados Unidos e incluso hubo intentos de excomulgarla. Sin embargo, la actriz, guionista y directora sabía que todo eso era el precio que debía pagar para poder romper los moldes donde intentaban colocarla.

Su mayor insurrección frente a los parámetros de la época no fue ante la cámara. Fue detrás de ella.

Cuando presentó el guion de Il Sogno Sanguinario, una historia de posesión cruda y sin miramientos, nadie quiso financiarlo. Era demasiado oscura, demasiado política, demasiado incómoda. Hasta que entró en escena Vincenzo Malatesta, uno de los productores más poderosos de Cinecittà, hombre conocido por apostar a cineastas jóvenes y proyectos polémicos.

Por aquel entonces, Malatesta financiaba L’Ultimo Sguardo (1965), dirigida por Dario Lombardo, en la que Rosalba interpretaba a Valentina, una fotógrafa muda que descubre crímenes futuros en sus revelados.

Ella ya tenía todo listo: el guion, el storyboard, el equipo técnico. Il Sogno Sanguinario solo necesitaba fondos. Y ella solo quería una oportunidad. Cuando pudo concretar una cita con Vincenzo, no dudó en presentarle la historia.

Malatesta leyó el proyecto. Vio el potencial. Pero no dijo sí.

El experimentado productor le exigió una escena de desnudo en L’Ultimo Sguardo. Sabía que el guion era pobre y que el éxito de la película recaía sobre los hombros de su protagonista. Y qué mejor que poder promocionar el estreno como “El primer desnudo de Rosalba Rosso, la diva del momento”. Era una jugada que le aseguraba rédito sin una mayor inversión. Le dejó claro: si se negaba, no solo perdería ese financiamiento, sino que hablaría con todos los productores del país para bloquearla. Nadie le daría dinero. Nunca.

Fue un chantaje. Y ella lo entendió.


En entrevistas posteriores, su amiga inseparable, la fotógrafa Vittoria De Santis, recordaría aquella noche:

“Llegó a mi casa hecha una furia. Con las manos temblando de rabia. Maldijo a Malatesta, a Cinecittà, a toda la industria. Dijo: ‘No voy a dejar que un hombre así me saque del camino.’”

Entonces, tomó una decisión. Esa misma noche, durante horas, posó para “Vitto”. De las doscientas tomas que hicieron, Vittoria seleccionó 46 imágenes para conservar. De ellas, solo cuatro fueron exhibidas públicamente años después, en el Museo del Cine de Bolonia.

Al día siguiente, Rosalba filmó la escena exigida. El desnudo duró apenas tres segundos en pantalla. Cumplió su función: obtuvo el dinero para Il Sogno Sanguinario.

Aunque Malatesta negó haber ejercido presión sobre la actriz, era una verdad conocida en el medio. Al tiempo, cuando se inauguró la muestra de Vittoria De Santis y el público pudo ver las fotos de Rosalba, el prestigio de Vincenzo Malatesta recibió un duro golpe. Ya que toda la campaña publicitaria que sostenía L’Ultimo Sguardo se apoyaba en una mentira.



DIVA EN ROJO

Conocé la vida de Rosalba Rosso a través de su filmografía. Estrella del cine italiano a lo largo de tres décadas. Recorré la trayectoria de esta figura icónica del cine internacional, desde sus inicios en el mundo del modelaje hasta su consagración como directora y guionista de clásicos del fantaterror europeo.

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